Joaquín Gargano

“La resiliencia nos llevó a transformar nuestra casa quinta familiar en un emprendimiento gastronómico, donde la arquitectura de estilo colonial y nuestros platos autóctonos rodeados de naturaleza y aire de campo son nuestro valor diferencial”.

Su historia.

Veterinario, hijo de Miriam y Jorge, Joaquin Gargano es dueño junto a su familia del Casco Histórico Lacarra.
Resiliente confeso, recorre con idéntico fervor los pasillos de la que fue su casa quinta familiar, hoy su emprendimiento familiar en Areco.
Joaquín estudió Veterinaria en Casilda, Santa Fe, para luego trabajar en la empresa de su padre de producción de pollos para consumo masivo. Cuando las condiciones no eran las mejores para el sector avícola, en 2019 fantasearon con la idea de armar algo propio: un restaurante.

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Nuestra pasión

Son los vinos, por eso tenemos una gran bodega, y los autos clásicos. Fantaseo con organizar una carrera, donde Lacarra sea el punto de encuentro para desayunar y largar desde aquí, dar una vuelta por la zona y volver para almorzar.

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Nuestra historia

El predio originalmente era la matera de una estancia de finales de 1700. El primer colectivo de Areco llamado “el Gaucho”, era una camioneta Chevrolet 41, que realizaba tres paradas: la estación de tren, la plaza principal y Lacarra. Llegaba a la mañana dejaba los empleados para que desayunen y luego las carretas pasaban a buscarlos para llevarlos a los distintos puntos de la estancia.
Con el tiempo, esa estancia se convirtió en cárcel del pueblo hasta que pasó a manos privadas y se convirtió en una feria donde se remataban animales. Era propiedad de la familia de apellido Lacarra, por eso en el pueblo se la conoce como la Feria Lacarra. “Fue uno de los primeros inmuebles que nos llamó la atención cuando nos vinimos a vivir a Areco. Pasábamos con el auto, y por ignorancia pensamos que era un monasterio. Pasado el 2010, pudimos adquirirla y ni sospechábamos explotarla comercialmente”, explica Joaquín.

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Restaurant histórico

La histórica casona colonial construida en 1741, en marzo 2020, se convierte en restaurante, gracias al emprendimiento de la familia Gargano. Su propuesta se distingue por su carácter antiguo y su parque estilo andaluz de mediados de 1800.
Pequeños detalles deslumbran la atención: cuatro palmeras que forman un cuadrado, típica distribución andaluza, una pérgola que brinda un ambiente íntimo, un aljibe que nos transporta a la época colonial y ombúes de 200 años, que forman parte del mapeo de la Municipalidad de Areco, más algunos árboles típicos del lugar, componen un escenario donde se respira
historia y campo.

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